Jueves, 27 de octubre de 2005
Con gran prisa...
San Alberto Hurtado C s.j


Meditaci?n de retiro sobre la visitaci?n de Mar?a a Santa Isabel

El ?ngel anuncia a Mar?a la noticia de Isabel, y Mar?a se levanta a ayudar al pr?jimo. Tan pronto es concebido el Verbo de Dios, Mar?a se levanta, hace preparativos de viaje y se pone en camino con gran prisa para ayudar al pr?jimo.
Mar?a ha comprendido su actitud de cristiana. Ella es la primera que fue incorporada a Cristo y comprende inmediatamente la lecci?n de la Encarnaci?n: no es digno de la Madre de Dios aferrarse a las prerrogativas de su maternidad para gozar la dulzura de la contemplaci?n, sino que hay que comunicar a Cristo. Su papel es el de comunicar a Jes?s a los otros. Sacrifica no los bienes espirituales, pero s? los goces sensibles: lo que ocurre tantas veces en nuestra vida: celebrar la Misa en un galp?n, con perros, gallos, cabras... Muy bien, si se trata de comunicar a Cristo, condenaci?n al ego?smo espiritual que reh?sa sacrificar los consuelos cuando el bien de los otros lo pide.
Caridad real: Se levanta y va, y hace de sirvienta tres meses. Caridad real, activa, que no consiste en puro sentimentalismo... dispuesta a prestar servicios reales y que para ello se molesta y se sacrifica.
Servicios dif?ciles. La Virgen de 15 a?os, llevando el fruto bendito, parte para esa monta?a escarpada, en la cual sit?a Nuestro Se?or la escena del Samaritano con el herido, medio muerto por bandidos. ??Excusas?! ??Cuatro d?as de viaje!! A trav?s de caminos poco seguros. Las dificultades no detienen su caridad. Adem?s, no le han pedido nada. Bastar?a aguardar. Nadie se extra?ar?a. As? razona nuestro ego?smo cuando se trata de hacer servicios.
Parte prontamente: No espera que le avisen. Tan pronto recibe la visita del ?ngel, sin esperar que le avisen. ?Ella, la Madre de Dios, da el primer paso! ?Qu? sincera es Mar?a en sus resoluciones! Ha dicho: ?He aqu? al Esclava del Se?or?, y lo realiza; recibe el aviso del ?ngel, y parte. Este adelantarse en los favores, los duplica. Humilla tanto el pedir. Evit?moslo y sobre todo el prestar los favores de manera brusca, que hace m?s da?o que bien.
Como la Sant?sima Virgen que parece no darse cuenta que se sacrifica. Sin ostentaci?n, sin recalcar el servicio prestado, sin que a los cinco minutos ya lo sepa toda la comunidad, y quiz?s toda la ciudad. ?M?s bien, como si yo fuese el beneficiado! ?Esa es la caridad, esa es la que gana los corazones! Un servicio prestado de mal humor, es echado a perder: ??Dios ama al que da con alegr?a!? (2Co 9,7). ?El que da con prontitud, da dos veces! Es el gran secreto del fervor: la prisa y el entusiasmo por hacer el bien.
No refugiarnos detr?s de nuestra dignidad, esperando que los otros den el primer paso. La verdadera caridad no piensa sino en la posibilidad de hacer el servicio, como la verdadera humildad no considera aquello por lo que somos superiores, sino por lo que somos inferiores. ?Estimando en m?s cada uno a los otros? (Rom 12,10). Los religiosos imperfectos tienen caridad mezquina. Dan lo menos posible, piensan, discuten, regatean, miran el reloj... El gesto cristiano es amplio, bello, heroico, total. Se da sin medida y sin esperanza de retorno.

A. Preguntas para la reflexi?n

Antes de leer el texto,

1. ?C?mo ha sido la vivencia de la fe en tu familia de origen?
2. ?Qu? importancia ha tenido para ti tener fe?
3. ?Qu? se necesita para anunciar el mensaje del Evangelio?
4. ?C?mo debe ser la caridad cristiana?

B. Lectura del texto

Responde,

1. ?Qu? desaf?os pastorales te plantea el texto?
2. ?A qu? te sientes comprometido(a)?
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